Gran Canaria



La Isla.
Gran Canaria es un pequeño gran continente, donde se mezclan siglos de historia y espacios naturales de gran belleza. Sólo es preciso realizar un recorrido por los 21 pueblos y ciudades de la isla para sumergirse en un mundo en miniatura. Una isla cambiante que muda de aspecto sólo con doblar un recodo del camino.
Gran Canaria es un pequeño continente en miniatura. Una isla cercana a Europa, con un abanico de playas tan diversas como los paisajes cambiantes que esconde. Casi 60 kilómetros de playas en 236 kilómetros de costa, bajo un sol suave que parece querer quedarse a vivir aquí.

Playas
Gran Canaria es un pequeño continente en miniatura. Una isla cercana a Europa, con un abanico de playas tan diversas como los paisajes cambiantes que esconde. Casi 60 kilómetros de playas en 236 kilómetros de costa, bajo un sol suave que parece querer quedarse a vivir aquí.
En Gran Canaria hay playas de todo tipo. Son el imán que atrae desde hace generaciones a visitantes llegados de mil puntos del globo. Las hay muy populosas y conocidas, como la larga lengua de arena de Maspalomas. Una enorme línea de arena rubia que parte de Playa del Inglés hasta tocar el pie del gran faro de Maspalomas, tras bordear un desierto de dunas que baña la costa sur de la isla.
También en el sur encontrará otra larga serie de playas. Las hay familiares y tranquilas, como San Agustín, la playa de Amadores o la pequeña playa del Puerto de Mogán. O quizás prefiera la animación del tradicional enclave turístico de Puerto Rico, uno de los lugares con mejor clima de todo el país.que cubre la ciudad de bañistas y surferos.

El Mar
236 kilómetros de costa guardando un oceáno de posibilidades para disfrutar del mar.
Eso es lo que convierte Gran Canaria en puerto de destino de multitud de europeos. Desde hace generaciones. Navegantes, buceadores, surferos y surferas, pescadores de altura o windsurfistas. Todos escapan a una isla que esconde un resorte magnético por el que atrae a cualquiera que busque un mar de buen tiempo.

Naturaleza
La Naturaleza de Gran Canaria vive dando alegrías a sus habitantes desde hace cientos de años. La primera alegría la regala el clima que se disfruta aquí todo el año. Un buen tiempo que hace la vida amigable y tranquila. Aunque no es sólo de buen clima de lo que hablamos cuando decimos que la Naturaleza ha sido amable con Gran Canaria.
Gran Canaria es un continente en miniatura, con un muestrario de paisajes muy poco corrientes, en medio de un archipiélago enormemente diverso. Por ello la Unesco decidió otorgar a la isla el sello de Reserva de la Biosfera. Para apoyar activamente la conservación de las piezas de este puzzle de escenarios naturales, un micromundo diferente y muy particular. Casi la mitad del espacio geográfico de Gran Canaria ha quedado incluido en la Reserva, abarcando seis núcleos de población rurales, vinculados a actividades tradicionales.¿Pero qué tiene la Naturaleza de Gran Canaria para ser merecedora de reconocimiento por la Unesco? Pues en primer lugar, la isla es un parque temático de la extraña y mágica flora de la Macaronesia. Un parque abierto que guarda el tesoro de plantas y flores que crecieron de forma independiente al resto del globo, con el sello propio de la región de la Macaronesia. Un mundo natural que ha venido viviendo a su aire durante siglos, entre los cambiantes relieves de la isla.
La altitud de la isla y lo abrupto del relieve posibilitan multitud de microclimas y hábitats. En ese sentido, destaca el suroeste de Gran Canaria, que ha mantenido resguardado su entorno natural a lo largo de los siglos. En esa zona se localizan grandes extensiones de bosques de pino canario, un árbol de características peculiares que lo hacen único en el mundo.
El carácter de Gran Canaria como isla de contrastes se repite en la costa. Desde el litoral y hasta los 300 metros de altitud dominan los ambientes áridos o hiperáridos con cardones y tabaibas. Los fondos de los barrancos y los valles están ocupados por palmerales, tarahales y sauzales. La costa, con amplios deltas sumergidos, coladas volcánicas submarinas, grandes acantilados y bancos de arena interconectados.
Todo este zumo natural produce la riqueza en biodiversidad donde se mueven la tortuga boba, el delfín mular o el calderón gris. Cada día se reúnen todos, en una nueva representación. Mil climas y mil especies naturales bailando juntos en una isla Reserva de la Biosfera.

Cultura.
Mira debajo del mar de playas. Tras las playas se esconde una extraordinaria rareza. Una rareza que nace del curioso cruce de culturas que creció tras cientos de años. Germinó bajo un cruce de caminos.
Gran Canaria es ese cruce de caminos. El lugar de paso para gente de mil procedencias distintas. La extraña mezcla de aromas, colores y culturas que se aparecía de improviso a los antiguos viajeros. El último puerto europeo. El último sorbo de aire antes de entrar en la larga aventura del océano.
Nadie se esperaba una mezcla así lejos de los centros del mundo. Desde hace más de cinco siglos los viajeros repiten la misma tonada: “Esto no debería estar aquí”. Pero sí que está. Porque los espacios en la frontera tienen sus propias reglas.
Y ocurrió que medio mundo fue dejando su marca escrita en Gran Canaria. En pequeños pueblos de calles estrechas, en pagos perdidos. En villas señoriales y en los puertos de paso de los buques de vapor.
Esto no debería estar aquí. No entra dentro de la lógica. No debería tropezar con una enorme iglesia neogótica en medio de un mar de plataneras. No debería toparme con los restos de una ciudad prehispánica a dos saltos del mercado. Ni con un navegante genovés al doblar la esquina.
No debería encontrar un gigantesco silo aborigen colgando de un acantilado descomunal. Y no. No debería tropezar con un barrio colonial nacido en el siglo XV, escondido en una ciudad ruidosa, portuaria y vitaminada, en una isla que no debería tener tal rastro de pueblos, colores, sabores, músicas, arte, arquitecturas y rostros distintos. Pero los tiene.
Déjanos decirte que todo eso sí está. Aquí, en Gran Canaria. Aunque sólo lo verás si miras debajo del mar de playas, donde contamos cómo se creó nuestra extraña y mágica mezcla.

Fiestas.
Desde que llega la primavera los 1.500 kilómetros cuadrados de Gran Canaria son una fiesta. Y no es una metáfora.
La isla, dividida en 21 municipios que se multiplican en barrios, pueblos y pagos, encuentra siempre motivos para celebrar algo, una vez se tiene claro que no va a ser precisamente el clima el que rompa la alegría.
Sólo hay que seguir la estela de un volador para concluir que en ese momento hay alguien pasándoselo de maravilla. Súmese. Compre un sombrero de paja en cualquier puesto, pída algo en cualquier ventorrillo e incorpórese a la marea festiva. Olvide la seriedad por un rato.
¿Necesita una excusa para sumarse? No hace falta. Invente la que prefiera. Aunque realmente hay varias razones para que Gran Canaria pase los veranos entre música de verbena y bailes en las plazas. Por un lado el santoral. Todo el gran abanico de santos y vírgenes, que encuentran en Gran Canaria una sincera devoción de siglos, reciben ofrendas de cientos de personas ataviadas con trajes típicos de las islas. Los romeros hacen equilibrios entre cestones con productos de la huerta y la mar, mientras los timples y guitarras ponen la música.
La principal fiesta de origen sacro la protagoniza la Virgen del Pino, el 8 de septiembre, en Teror. En un entorno de balcones tradicionales, laureles y araucarias centenarias, miles de personas ponen a los pies de la imagen un inabarcable catálogo de ofrendas. Los días de las fiestas del Pino, una ola de peregrinos inicia desde todos los puntos cardinales de Gran Canaria una caminata nocturna hasta el pueblo. Unos para pagar promesas cumplidas, otros por ganas de pura alegría.
Otra de las razones para tanta fiesta puede ser que la luz de la isla alegra al más pintado. Verbenas, torneos deportivos, bailes del solajero, cine al aire libre y conciertos de música tradicional se van mezclando en una coctelera que va sumando días de fiesta. Meses de fiesta en una isla que se lo pasa en grande consigo mismo. Y esto tampoco es una metáfora.
¿Cómo explicar si no que sea tan divertida una fiesta creada alrededor de un remojón en el barro, como pasa en Santa Brígida? ¿Cómo no va a ser divertido ver a medio pueblo lanzándose litros y litros de agua, mediante cubos o mediante todo tipo de artilugios estrafalarios, como ocurre en Telde? ¿No se ha embarcado aún en las celebraciones que los pescadores dedican a la Virgen del Carmen?
Fiestas de este tipo hay unas cuantas repartidas por toda la isla. Pero aún hay más. Porque todavía existe un tercer motivo para tanta fiesta. De una manera u otra el isleño identifica varias de estas celebraciones con las costumbres de los antiguos canarios. La más conocida de estas fiestas tradicionales es La Rama, una celebración que tiene en la villa de Agaete su momento cumbre. En la Rama, una gran multitud, portando grandes ramones cogidos durante la noche en las cumbres, avanza al mar, acompañada por bandas de música.
La procesión festiva ocupa la mañana y el mediodía siguiente, hasta besar la costa, donde finalmente golpean el mar en una moderna interpretación de la que se cree era la ancestral petición de lluvias.
En los mismos orígenes prehispánicos habría que situar El Charco, fiesta que únicamente se celebra en La Aldea de San Nicolás. Cada 11 de septiembre y a la voz de ‘ya’ y con el disparo de un volador, cientos de personas con cestas saltan a un gran charco situado junto a una preciosa playa de callaos, para hacer a mano la pesca de la lisa, un pez muy dado al esquinazo. El espectáculo tiene algo de asombroso. Tan asombroso como una isla que no se sabe cómo, un poco por su clima otro poco por su gente, siempre anda de lo más alegre. En Gran Canaria sería posible, si el visitante se pusiera a ello, saltar de una fiesta a otra durante meses sin apenas tocar el suelo.

La vida nocturna.
La vida nocturna aquí es similar a la de cualquier parte de la isla, ruidosa, bulliciosa, con mucha vida y con muchísima diversión.
La vida nocturna en Gran Canaria empieza tarde y se prolonga durante toda la noche. La mayoría de los bares abren a partir de la medianoche, y están abiertos hasta las seis o más.
Los bares en la Isla son amigables y con mucha marcha, pero no empiece a beber pronto porque terminará muy mal!!!!.
Es imposible aburrirse aquí, en la zona de Playa del Inglés o en Maspalomas tendrá cientos de bares, clubs, discotecas... de todo para todos los gustos, con todo tipo de música y bebidas para que usted lo disfrute.
La mayor parte de la acción y de la marcha se ubica en los alrededores de los centros comerciales, la variedad es enorme, hay mucho donde elegir, además, si no te gusta un sitio, usted puede ir al otro, es así de fácil.
En la mayoría de los bares en Gran Canaria no hay que pagar para entrar, la entrada es libre, en los lugares, además de chicas guapas y chicos guapos, encontrarás muchas actividades que poder realizar, concursos, todo lo que haga falta para que pase usted una buena noche, incluso en muchos sitios la primera copa es gratis.
Playa del Inglés tiene un ambiente gay también, en este sentido puedes ir al Yumbo Center, una de las áreas gays más conocidas de la isla. Ellos juegan algunas grandes melodías aquí también. El Centro de Kasbah es más para jóvenes y el Centro de Compras de la Plaza es donde usted va a oír la última música internacional.
Si te quedas en las Palmas, debes saber que los lugares de fiesta están en la Plaza de España en particular, la Mesa y el Distrito López, es una plaza con mucho ambiente y suele estar muy llena a primera hora.
La mayoría de la gente empieza la marcha en el Old Heineken Bar, es muy amigable y un buen lugar para el Chill Out y tener una charla tranquila, otros bares y otras opciones son Cuasquias, El Coto y La Romería, donde podrá disfrutar de todas las bebidas del planeta.
Si toda esta música y todos estos bares son demasiados y prefieres algo más tranquilo, puedes ir a jugar una amistosa partida de póker en algunos de los casinos de Gran Canaria.
En Las Palmas, está el Casino Las Palmas, en el Hotel Santa Catalina, en San Agustín encontramos el Casino Gran Canarias, además del que encontrarás en el Hotel Tamarindos.

 
 

This free website was made using Yola.

No HTML skills required. Build your website in minutes.

Go to www.yola.com and sign up today!

Make a free website with Yola